Quiero al Dios que no puede ayudarme
Otra vez ha surgido en la cena de los sábados el tema de Dios. Esta vez no le he negado. He querido reconocer que tal vez Dios existe. Me cuesta hacerlo, porque la razón me pone impedimentos. Si Dios existe o no, tal vez no sea lo fundamental. Probablemente, lo importante es si yo creo o no creo en Dios.
Me gustaría lograr separar la idea de Dios de los curas y la iglesia. Me tendría que resultar fácil cuando veo que los curas y la iglesia no están, desde mi punto de vista, precisamente al lado de Dios.
No pueden comprender la idea del Dios amigo, el que, de existir, sería capaz de tomarse unas cervezas conmigo. El que sería capaz de convencerme para vámonos a arreglar el mundo, nuestro pequeño mundo, el que nos rodea, el de nuestras posibilidades. No entienden al Dios que llora a mi lado, al que me abraza y me dice si yo pudiera ayudarte. No comprenden al Dios que no puede ayudarme.
Y yo sí quiero al Dios que no puede ayudarme pero está a mi lado y me acompaña. Porque si Dios me ayudara y resolviera mi llanto, yo no sería un hombre libre, que es lo que quise ser, y sería una marioneta en manos de Dios, y, entonces, para qué quiero a Dios.
Quiero a Dios para que me acompañe con mis problemas y me diga... Ahora te invito yo.
Quizás sea una idea muy cómoda de Dios. Porque si Dios es mi amigo y se limita a acompañarme porque no puede ayudarme, entonces yo, en recíproco respeto, me limito a acompañarle. Y nada más.
Una relación muy sincera y sensible. Y demasiado cómoda, tal vez.
luchi dijo
no te preocupes: "EL te espera"
un abrazo y que Dios te bendiga
20 Noviembre 2005 | 04:04 AM