El reencuentro.
Quiero abrir nuevas ventanas en esta vieja casa y contemplar el paisaje, sentir el aire fresco y reencontrarme con la esperanza.
Quizás sea el momento de salir del encierro egoísta y prepotente. El momento del reencuentro con el Dios que despedí de mi vida hace demasiados años, y al que he recurrido sólo cuando me he visto agobiado, superado por pequeños e insignificantes contratiempos en la vida.
Porque, en un momento determinado, decidí no creer en Dios. Su existencia me resultaba inexplicable, ilógica. Antinatural.
Intenté siempre respetarlo, pero no lo conseguí. Llegué a burlarme de Él públicamente, quizás pretendiendo dar una imagen desafiante ante los creyentes que me escuchaban.
Pero mi pusilanimidad me llevaba a mostrarme temeroso de Dios en la más estricta intimidad, sabedor de que Dios, aun disgustado, no me iba a castigar jamás.
Sigo sin creer en Dios. Pero me he propuesto ahondar en la idea que yo mismo tengo de Dios.
Va a ser difícil que nos entendamos. Dios, yo, quien lea esto.
Pero lo vamos a intentar.
fetuza dijo
ánimo, ahonda, quien busca lo encuentra. Él siempre está ahi, esperandote y respetandote.
saludos
10 Noviembre 2005 | 12:24 AM